05 septiembre 2017

LA HUELGA DE LAS ESCOBAS DE 1907* (Parte I)


Las mujeres protagonizaron esta huelga (Foto: www.anred.org).

En el año 1852 nuestra futura capital tenía 76 mil pobladores de origen criollo. En 1869 era habitada por 950.891 y en el censo de 1914 la ciudad de Buenos Aires tenía 1.576.597 personas, de las cuales 778.044 eran extranjeros. Buenos Aires tuvo que absorber el 50 % del aporte inmigratorio. (...)
Esa enorme cantidad de extranjeros, sin viviendas o planes sociales, fueron a domiciliarse en los conventillos, uno de los negocios más rentables de la época. Sus propietarios eran la imagen más elocuente de la insensibilidad social y entre sus dueños se encontraban poderosos empresarios, o terratenientes como Anchorena o el músico y banquero arreglador del himno nacional Don Pedro Esnaola, que eran parte de la minoría patricia que vivía en mansiones... (...)
El 89 % de las familias obreras vivían en una pieza, hacinados, maltratados, abonando por ese espacio mínimo el 30 % y en muchos casos el 40% de su salario. Adrián Patroni escribirá en 1898, que pocos son los conventillos donde se alberguen menos de ciento cincuenta personas. Todos, a su vez, son focos de infección, verdaderos infiernos donde los niños “más pequeñuelos, semidesnudos y harapientos, cruzan por el patio recogiendo y llevando a sus bocas cuanto residuo hallan a mano”.
Según Panettieri en Buenos Aires (...) en 1904 de un total de 950.891 pobladores, 138.188 se albergaban en las 43.873 habitaciones que componían los 22.462 conventillos censados. En ese año se constata que más de 500 inquilinatos carecían de instalaciones sanitarias. Los que tenían baño sólo se les permitía el uso a los adultos. Los tatuajes de la infancia, pelota, patio y barrilete, se iban al exilio empujados por el casero del conventillo. El Delegado de la Sección Menores de la Policía (...) opinaba (...) que sería beneficioso solicitar que la municipalidad (...) obligue a los encargados (...) a permitir “que los menores jueguen en los patios de las mismas, cosa que invariablemente prohíben”.

ALBERTO MORLACHETTI
*Extracto de un texto publicado originalmente en el Suplemento especial Nº 4 de la agencia de noticias Pelota de Trapo (feb.- marzo de 2006)

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