30 diciembre 2016

HASTA LUEGO...


Cerramos otro año de esta aventura periodística que intenta llegar al corazón y a la cabeza de los vecinos de Caballito. Que provoca y desafía desde la lectura que propone, pero que no tiene otro compromiso más que el del bien común de quienes habitamos este barrio. Este es nuestro principal capital simbólico, el mismo que nos alienta a seguir existiendo pese a las distintas dificultades que se nos presentan en el camino.
A diferencia del Ejecutivo local, decidimos escuchar a los vecinos y no a las empresas que vienen al barrio a hacer sus negocios. Toda elección conlleva una consecuencia, pero aquí hacemos periodismo al servicio de nuestra comunidad. En 2017 seguiremos de cerca los debates por el uso de los espacios públicos de Caballito, y daremos cuenta de las herramientas de participación que los vecinos vayan creando para luchar por sus derechos.
Renovamos la invitación a quienes quieran compartir historias y fotos del barrio. Y a los que de repente escriben cuentos o poemas, y que no se animan a publicarlos. Desde ya, los noveles periodistas del barrio que se quieran sumar en la tarea serán más que bienvenidos.
Deseamos seguir pateando las calles de nuestro barrio como lo venimos haciendo hace más de doce años. Esa deriva nos inspira, y nos educa. Esperamos poder interpretar el sentir de nuestro querido barrio. Esa es la parte sustancial de nuestro trabajo.

Que el año que viene nos encuentre juntos, y soñando realidades...

27 diciembre 2016

HACIA EL PRECIPICIO


¿Buscaron trabajo,
alguna vez,
en la cola de la desesperación,
la angustia y el miedo?

¿Faltó el pan
en vuestras mesas
y los chicos miraron
sin comprender?

¿Durmieron en la calle,
debajo de algún puente,
y el frío penetraba
en vuestros huesos
hasta inmovilizarlos?

¿Vendieron baratijas?
¿Pidieron limosnas?
¿Invadía la roña
a vuestro cuerpo,
y el llanto
ya no conmovía?

Propulsores
hacía el pasado.
Inventores
de lo viejo y caduco.
Incautos o imbéciles,
frente al espejismo
del milagro cautivante,
¿quién
o quienes
los salvará
de las implacables,
arrasadoras y mentirosas
leyes de mercado?
                   ALEX SZARAZGAT

1 de junio de 1990

23 diciembre 2016

A VECES


A veces me haces olvidar
que la calle es difícil
que no me alcanza la plata
que vivo en la ciudad
que ganó Macri
que si quiero ser artista siempre voy a ser pobre
que todavía no viajé
que debería estudiar
que todavía no limpié
que todavía no terminé
que todavía tengo qué.
Y.
A veces me haces acordar
que la calle es hermosa
que no me alcanza la plata pero mis amigas me prestan
que el quiosco me queda cerca
que ganó Macri, pero nosotrxs no somos eso
que si quiero ser artista siempre voy a ser felíz
que este verano voy a viajar
que en realidad todo el tiempo estoy aprendiendo
que después de la siesta puedo limpiar
que todavía no terminé
pero siempre
estoy empezando.


QUIMEY FIGUEROA

19 diciembre 2016

PARTIDO FINAL



- Tocala Chino, no podés ser tan morfón con la pelota. Le grité
- Pará loco, que el único que sabe con el fulbo, soy yo. Respondió el Chino
No peleen che y vamos para adelante, que no podemos perder contra estos muertos de la otra cuadra. Arengaba Patito.
Y era así; finales son finales, y por más que vos ganes todos los partidos, si no ganás la final, la historia cambia y el esfuerzo no sirve para nada.
Íbamos perdiendo uno a cero, con una jugada tonta de Agapito, nuestro arquero, que quiso salir jugando, la perdió y ellos rápidos, la mandaron a guardar.
Pero éramos concientes que el partido no estaba perdido. Ellos no habían hecho nada por ganar, sólo fue un error del Japo, pero lo podíamos revertir, porque faltaba todo un tiempo.
Ya nos había pasado con los pibes de Alberdi y lo dimos vuelta. Y en su cancha.
Después, empatamos sobre la hora con los grandotes de Centenera y le ganamos por penales. ¡Cómo atajó ese día Agapito, un fenómeno!
Nadie nos había regalado nada, así que todavía había chances y si bien los de San Ireneo eran buenos, jugábamos de local y conocíamos la cancha de memoria.
Salimos a jugar el segundo tiempo como verdaderos leones, no nos podían parar, Pato hacía firuletes, el Chino siempre una de más, Fabián Mazzei que era más chico, como Eduardo, mordían por todos lados y yo cada vez que podía le metía un chutazo. Pero no podíamos meterla, ni a palos.
A los diez minutos, otra vez el Chino, se mandó una jugada más y lo tocaron adentro. ¡Penal, sí Penal!. Y yo le dije al Pato:
- Patealo vos, Patito y aseguralo.
Y el Pato agarró la pelota, la acomodó y le pegó como él sabía. ¡Goool!.
Y una montaña de amigos, arriba de nuestro mejor jugador, en un festejo loco.
No se nos podía escapar. La  final era nuestra.
Ellos ya habían empezado con los reproches y a protestar cualquier jugada.
Fabián y Eduardito, seguían taladrando tobillos. Los mordían por todos lados. No les daban ni un centímetro. El Pato estaba inspirado. El Chino hacía de las suyas y yo esperaba de líbero solo, para barrer todo.
Pero ellos no llegaban; y si lo hacían tanto Japo (el aumentativo barrial de Agapito), como yo, salvábamos las papas del fuego.
El tiempo pasaba y el gol no llegaba, no queríamos ir a penales, porque el arquero de ellos tenía una suerte terrible. Aunque Agapito, no se quedaba atrás.
Faltaban cinco para el final y se seguían salvando. Fue ahí que decidí hacer la heroica.
En una jugada de lateral, Eduardo le marcaba con la cabeza al Chino que se acercara, porque no llegaba. Pero este forcejeaba con el marcador y como el Pato, nuestro jugador estrella, estaba marcado, decidí picar por atrás.
Cuando Eduardito Guaglianone se dio cuenta que yo estaba solo, sacó fuerzas no sé de dónde y me puso la pelota acá, en el pecho; ahí la maté como venía y cuando me salió el último defensor, le tiré una pared y lo dejé despatarrado en el piso.
Solo me quedaba el arquero y allí me acordé de tantas cosas; recordé el potrero y su triste conversión a una moderna Galería; de la parada del 180 y las largas colas de gente, justo en la esquina de Guayaquil y Centenera, cuando Guayaquil era mano para allá; me acordé de Don Avelino; de Don Pereyra; del Tranway; de María Angélica, donde compraba las golosinas; del viejo del Colorado de la vuelta al que le compraba los soldaditos y hasta me acordé del lechero. ¡Porque en Guayaquil había lechero!.
Tantas cosas pasaron por mi cabeza en ese par de segundos, que el arquero se me vino al humo y yo al mejor estilo Kempes, la toqué suave, casi displicentemente.
Y la pelota, suavemente fue dirigida al rincón izquierdo del arco que daba a Calasanz, sin que el arquero pudiese hacer nada. Pero antes de ingresar se dio el lujo de pegar en el árbol de refilón, rozar el cantero y entrar junto a la pared.
Gol, que digo gol, golazo y el festejo encima del Rastrojero de Don Avelino que estaba estacionado junto el cordón.
Ellos mascullaban bronca, ya estaban preparados para jugar los dos últimos minutos a muerte. Pero nosotros ya nos sentíamos campeones.
Cuando iban a mover; otra vez Hilda, la vecina, que nos echaba al grito de:
- Salgan de mi vereda. ¿Es que no tienen casa, ustedes…?
Y nosotros festejando. Mientras los colectivos que pasaban por Guayaquil, tocaban bocina saludando al Nuevo Campeón.


                                                                                        EDUARDO J. QUINTANA



16 diciembre 2016

RECUERDOS DE LA ABUELA BEATRIZ


Llegué en el ´55, y encontré un barrio de casitas y quintas. Un lugar que daba idea de campo. En Aranguren, entre Hidalgo y Acoyte, había un tambo. Recuerdo que un señor mayor salía por la tarde, cuando bajaba el sol, a vender leche. Llevaba su vaca con un ternero y un banquito donde sentarse. Tomábamos la leche recién ordeñada, y nunca nos pasó nada. También se vendían pavitos por la calle. El vendedor que las iba llevando tenía un ganchito para cazar al que elegía el cliente. Donde ahora está el hospital Municipal, antes había una quinta que tenía una laguna llena de patos. (…)
Cerca de mi casa me contaron que, sobre la calle Neuquén, vivió Roberto Arlt. El trayecto que él hacía todos los días era caminar desde Neuquén al 300 hasta la calle Río de Janeiro. O sea, iba desde su casa a la antigua redacción del diario “El Mundo”. Ese tramo de Neuquén llevó durante un tiempo el nombre del escritor. Cuando llegué al barrio en el ´55, una tía de Arlt ocupaba esa casa. (…)
Para Navidad las familias de la cuadra armábamos una mesa larga sobre Ambrosetti, antes de llegar al antiguo puente de “fierro”, cerca de la carnicería de Tito. Todos colaboraban con lo que podían y se armaba una cena que duraba largo rato. También había baile, porque alguno sacaba su tocadiscos Winco. Se escuchaba mucho tango y milonga, pero más que nada boleros….

Beatríz de Papatollo
(Extractos de una entrevista que salió publicada en la edición Nº 2 de nuestra publicación -febrero de 2005-)


15 diciembre 2016

COOKE COMO HERRAMIENTA DE TRABAJO


El docente e investigador Miguel Mazzeo presenta “El Hereje. Apuntes sobre John William Cooke” (Editorial “El Colectivo”, Bs. As., 2016), obra que rescata el legado del histórico intelectual orgánico del peronismo, quien es recordado por haber sido el delegado personal del líder exiliado.
“A diferencia de otras figuras políticas e intelectuales por lo general asociadas al “pensamiento nacional” o al “pensamiento nacional y popular” (por cierto, también valiosas a su modo, como pueden ser Raúl Scalabrini Ortíz o Arturo Jauretche), Cooke no es un mito acomodable a las ambiciones de los políticos burgueses del peronismo actual, de quienes conciben al peronismo como una ideología del poder adaptable a cada momento histórico. No lo fue antes, mucho menos ahora” advierte Mazzeo de entrada. La pluma de John William Cooke sigue siendo “ese hecho maldito” que deja en evidencia a los burócratas de la política, a la vez que orienta a quienes encaran las luchas presentes desde abajo y a la izquierda. En esa dirección va el rescate que intenta Mazzeo: saldar cuentas con el pasado para poder abrir las puertas del futuro.

11 diciembre 2016

LA IMAGEN DE AYER

Vista de la cancha de Ferro, tomada desde uno de los ventanales del desaparecido edificio de Morixe Hnos. S. A. (Foto: Gregorio Palomino 17 de diciembre de 2007).

LA IMAGEN DE HOY

En la actualidad, la cancha del club Ferrocarril Oeste no luce los clásicos silos de Morixe Hnos. S. A. detrás suyo (Foto: www.ferrocarriloeste.org.ar, circa julio de 2016).

29 noviembre 2016

LA IMAGEN DE HOY

El mítico "Mercado del Progreso" aún impone su presencia en la zona de Primera Junta
(Foto: María del Pilar Loffredo, 29 de septiembre de 2016).

LA IMAGEN DE AYER

Primera Junta es hace décadas una de las zonas más transitadas de Caballito, aunque actualmente ya nadie espere colectivos en la plazoleta ni la policía dirija el tránsito (Foto: gentileza Miguel Lafuente, circa década de 1950).

23 noviembre 2016

BRECHT FRENTE A LA CANCHA DE FERRO


El Galpón Artístico de Caballito, ubicado en la calle Avellaneda 1359, sigue presentando todos los sábados a las 21:00 una nueva puesta de “El círculo de tiza caucasiano”, obra de Bertolt Brecht.
La obra transcurre en la Georgia soviética de post-guerra, y retrata la disputa entre los miembros de dos granjas colectivas vecinas por la posesión de tierras. El conflicto enfrenta a los tenedores legales con los ocupantes de facto, quienes habían defendido el sitio de los invasores nazis. Para resolver el entuerto, se representó ante los campesinos de las granjas una antigua obra teatral china titulada “El círculo de tiza”, cuyo sentido simbólico se relacionaba con el pleito que entonces tenían. Brecht aplica aquí los principios de la “verdadera justicia”, que constituyen la moral de toda la pieza.
La dirección de “El círculo…” está a cargo del maestro Manuel Iedvabni quien, al frente a un numeroso elenco de talentosos actores y músicos, se apoya en la dirección musical de Esteban Morgado para esta nueva mirada de la obra: “Mi abordaje a la obra de Brecht comenzó de muy joven y cuando el autor aún vivía, con “La condena de Luculus” en 1954. En 1982 comencé a trabajar en “El círculo de tiza caucasiano” en un seminario que organicé  para poner en escena la pieza. La estrenamos en junio de 1983 a pocos meses de la entrega del poder por parte de la dictadura militar de entonces… Quise ahora rendirles un homenaje a aquellos grandes creadores que ya no están con nosotros, procurando reproducir su trabajo que aún hoy me parecen maravillosos”, concluyó Iedvabni.

FICHA TÉCNICA
Autoría: Bertolt Brecht
Versión y traducción: Manuel Iedvabni
Actúan: Dana Basso, Lucía Baya Casal, Roxana Del Greco, Jorge Demarco, Gabriel Dopchiz, Santiago Figueroa, Pablo Flores Maini, María Marta Guitart, Ariel Levenberg, Rodrigo Pagano, Juan Manuel Romero, Leonardo Varela.
Cantante: Lucía Baya Casal
Músicos: Lucía Baya Casal, Jorge Demarco, Gabriel Dopchiz, Santiago Figueroa, Pablo Flores Maini, Rodrigo Pagano.
Diseño de escenografía: Gastón Breyer
Diseño de Luces: Roberto Traferri
Diseño de Vestuario: Nereida Bar, Verónica Segal
Realización de escenografía: Ariel Levenberg
Diseño Gráfico /Colaboración artística: Leila Gramajo, Rodrigo Pagano, Pato Rébora
Realización de Vestuario: Patricio Delgado, Susana Hidalgo
Prensa: Laura Brangeri
Productor ejecutivo: Pato Rébora
Asistente de dirección: Pablo Flores Maini
Director Asistente: Eduma Dabo
Música original: Esteban Morgado
Dirección musical: Esteban Morgado
Dirección general y puesta en escena: Manuel Iedvabni
Funciones: por informes y reservas, dirigirse al Galpón Artístico de Caballito, Avellaneda 1359, o comunicarse a: tel. 3526- 7439 / Web: http://www.gacaballito.com.ar/

07 noviembre 2016

LA LEYENDA DE LA PLANCHADORA DEGOLLADA

El gobierno estaba pensando en construir un sistema de parques públicos en los diferentes barrios porteños y al futuro Parque Rivadavia le cayó en suerte ocupar las tierras de los Lezica. El proyecto no se concretó en lo inmediato, los años fueron pasando, y la quinta de los Lezica se fue deteriorando… Finalmente, en diciembre de 1927 el municipio dictó una ley de expropiación de la Quinta Lezica. Como sucede en estos casos, el gobierno terminó pagándole a los Lezica una suma mucho mayor que los ofrecimientos anteriores y muy superior también a lo que se podía estimar al valor real de la propiedad. Las obras de remodelación se hicieron en tiempo récord, de modo que en 1928 el Parque Lezica, un poco más tarde Rivadavia, fue abierto al público. (…)

La población llegaba al parque siguiendo diversos derroteros. Muchos de ellos llegaban por la calle Provincias Unidas de la zona de conventillos, y aprovechaban, en particular los chicos, para robar las frutas de los árboles que asomaban sobre el paredón trasero de la quinta. Con este telón de fondo quizás puede explicarse el origen de una de las primeras leyendas que empezó a circular alrededor del parque, pero lo cierto es que empezó a correr la historia de que una noche de luna llena sobre el paredón de la calle Provincias Unidas un chiquito fue acorralado y herido por una aparición que lo laceró apretándole una plancha caliente sobre el rostro. Según alguna de las versiones el pibe tuvo el rostro vendado más de un año y quedo deformado para siempre. Luego, de manera oscura e imprecisa, fueron sumándose los rumores de otros caso hasta que finalmente cobró vida completa la leyenda de la planchadora degollada que rondaba con su maldición nocturna por los alrededores de la quinta. (…).

El mito fue engordando y también su historia: la planchadora había sido, se contaba, una sirviente de los Lezica; se dijo que había muerto degollada, ahogada según otras versiones, aparentemente a causa de una pasión de amor mal resuelta, y que por las noches su espíritu vagaba plancha en mano en busca de venganza. Vaya uno a saber, lo cierto es que el cuento fue muy popular en la primera década de vida del parque y al parecer funcionaba bien para espantar a los pequeños pícaros del barrio.

JULIÁN D’Angiolillo


Foto: www.arcondelrecuerdo.com.ar

31 octubre 2016

MATA DOLORES

Foto: Jimena DRO
Milagrea,
trastoca el agua en vino
y el vino en ríos.
Mágica y seductora,
me besa la lengua
y transporta su miel
desde su morada celeste
hasta mi barrio bajo
dándole vida a mis manos.
Jueza y señora,
sabe meterse en mi cama
y arroparse en mi traje de cebra,
unta de aceite mi cadena
para que no me raspe
la piel vieja.
Intercede, grita,
proclama y reclama,
me alarga la mano
cuando la boca del abismo
deja de ser un simple atajo.
Demoníaca angelita,
llamita de vida,
dadora de sentido.
Cantora y bailarina,
compañera y dueña,
matadolores
de mi alma herida,

poesía mía.

GITO MINORE