07 febrero 2010
05 febrero 2010
Che Gaona
“...para qué servía mirar esta ciudad nueva,
distinta de la ciudad de papel que yo quería revivir,
cuál era el sentido de corporizar cosas o ámbitos
que existen en una dimensión imaginaria”.
ÁLVARO ABÓS — “Al pie de la letra”
No me acuerdo: ¿fue ayer? ¿O hace mucho tiempo? Entonces pensé en el misterio de esa calle que me vio patear en la infancia, la de los días felices del vivir con la visión irresponsable de un mañana sin fin.
La cosa es que volví a Gaona, ¿sabés? Las baldosas me veían, se estiraban como alfombras y saludándome jocosas murmuraban: “chau, Rusito, ¿por dónde anduviste tantos años?”. Las vidrieras, asombradas, sonreían y me guiñaban el ojo. Y sobre los flamantes carteles de flamantes negocios aparecían, como cosa de magia, los antiguos carteles de antiguos negocios.
¿Qué te batís, Caballito al norte?
La nueva “raviolería” de Gaona y Pujol volvió a ser la “zapatería Muñoz”. ¿Y este negocio de computadoras? No lo podía creer: yo veía el letrero de “Vinerías La Superiora”, con la imagen de la monjita dentro del círculo. Posta posta. ¡Qué locura, mi madre! ¡Ché Gaona, qué sorpresa!
Pero lo más cómico fue el recibimiento de la iglesia de Nuestra Señora de los Buenos Aires. la turulata me tributó una salva, ¡sí! ¡Una salva de campanazos! Y fijate que yo no creo ni en mi sombra.
Figurate la que se armó: repiqueteo de campanas a las tres de la tarde. ¡Todos los veteranos de mi viejo barrio (los sobrevivientes) aparecieron en Gaona. Me abrazaban, me besaban, reían a carcajadas y algunos lloraban (¿qué raro, no?).
Y en eso lo veo venir al Lalo aquél, igualito como entonces: “Ruso, Rusito. ¡Dale Ferro!” gritaba, con el funyi marrón de ala gacha (¿será el mismo Lalo? ¿Será el mismo funyi?). “¡Veníte el domingo a la tribuna, Ruso, te extrañamos! ¡Tanto tiempo! ¡Van a estar el Fito, el Guri, todo el Triángulo Verde, venite!” me dice a los gritos. Caballito al norte, pucha digo, si es para no creer. Ahora me dicen “Ruso” y se me hacen agua los recuerdos, pero la bronca que me daba en aquellos tiempos. ¿Sabés… eh, calle Gaona...?
Y luego, el encuentro con Osvaldo “Peluca” Rolón; sí, cuyo padre era el encargado del correo en Gaona, entre el pasaje Amberes y Paramaribo. “Ché, Peluca -le digo con un corcho en la garganta-, ¿dónde andan todos los pibes?”, mientras me abrazo con mi amigo de la barra de Figueroa al 1200. “Los pibes, los pibes… están todos repartidos, Rusito”, me dice sin alegría. “¿Y dónde están repartidos, viejo?”, le pregunto con ingenuidad de oveja en el matadero: “Están repartidos… algunos en el de Flores, otros en la Chacarita, y los que viven, yo qué se, ché! Pero estate seguro que al de Recoleta no llegó ninguno”, me recita, y los dos nos cagamos de risa.
El barrio se aquieta. La euforia del reencuentro se va apagando, como una cerilla, como la vida. Las baldosas media chuecas bostezan resignadas. Me pareció ver a algunos árboles hacerme una especie de reverencia. Y juro que no me bajé ni un solo vaso de moscato.
Peluca y yo íbamos caminando por Gaona, a paso lerdo. Las vidrieras, tímidas y coquetas, seguían guiñándome el ojo. Yo me sentía con un pibe, taitantos pirulos más joven.
Y en lo mejor, en el momento más agradable, me vengo a despertar. ¡Pucha digo, ché Gaona! ¡Qué bronca! ¿Sabés?*
ANDRÉS ALDAO
*Este relato fue publicado originalmente en “Cuentos desde Lejos”, e incorporado a una nueva antología próxima a aparecer: “Aserrín Aserrán…”.
distinta de la ciudad de papel que yo quería revivir,
cuál era el sentido de corporizar cosas o ámbitos
que existen en una dimensión imaginaria”.
ÁLVARO ABÓS — “Al pie de la letra”
No me acuerdo: ¿fue ayer? ¿O hace mucho tiempo? Entonces pensé en el misterio de esa calle que me vio patear en la infancia, la de los días felices del vivir con la visión irresponsable de un mañana sin fin.
La cosa es que volví a Gaona, ¿sabés? Las baldosas me veían, se estiraban como alfombras y saludándome jocosas murmuraban: “chau, Rusito, ¿por dónde anduviste tantos años?”. Las vidrieras, asombradas, sonreían y me guiñaban el ojo. Y sobre los flamantes carteles de flamantes negocios aparecían, como cosa de magia, los antiguos carteles de antiguos negocios.
¿Qué te batís, Caballito al norte?
La nueva “raviolería” de Gaona y Pujol volvió a ser la “zapatería Muñoz”. ¿Y este negocio de computadoras? No lo podía creer: yo veía el letrero de “Vinerías La Superiora”, con la imagen de la monjita dentro del círculo. Posta posta. ¡Qué locura, mi madre! ¡Ché Gaona, qué sorpresa!
Pero lo más cómico fue el recibimiento de la iglesia de Nuestra Señora de los Buenos Aires. la turulata me tributó una salva, ¡sí! ¡Una salva de campanazos! Y fijate que yo no creo ni en mi sombra.
Figurate la que se armó: repiqueteo de campanas a las tres de la tarde. ¡Todos los veteranos de mi viejo barrio (los sobrevivientes) aparecieron en Gaona. Me abrazaban, me besaban, reían a carcajadas y algunos lloraban (¿qué raro, no?).
Y en eso lo veo venir al Lalo aquél, igualito como entonces: “Ruso, Rusito. ¡Dale Ferro!” gritaba, con el funyi marrón de ala gacha (¿será el mismo Lalo? ¿Será el mismo funyi?). “¡Veníte el domingo a la tribuna, Ruso, te extrañamos! ¡Tanto tiempo! ¡Van a estar el Fito, el Guri, todo el Triángulo Verde, venite!” me dice a los gritos. Caballito al norte, pucha digo, si es para no creer. Ahora me dicen “Ruso” y se me hacen agua los recuerdos, pero la bronca que me daba en aquellos tiempos. ¿Sabés… eh, calle Gaona...?
Y luego, el encuentro con Osvaldo “Peluca” Rolón; sí, cuyo padre era el encargado del correo en Gaona, entre el pasaje Amberes y Paramaribo. “Ché, Peluca -le digo con un corcho en la garganta-, ¿dónde andan todos los pibes?”, mientras me abrazo con mi amigo de la barra de Figueroa al 1200. “Los pibes, los pibes… están todos repartidos, Rusito”, me dice sin alegría. “¿Y dónde están repartidos, viejo?”, le pregunto con ingenuidad de oveja en el matadero: “Están repartidos… algunos en el de Flores, otros en la Chacarita, y los que viven, yo qué se, ché! Pero estate seguro que al de Recoleta no llegó ninguno”, me recita, y los dos nos cagamos de risa.
El barrio se aquieta. La euforia del reencuentro se va apagando, como una cerilla, como la vida. Las baldosas media chuecas bostezan resignadas. Me pareció ver a algunos árboles hacerme una especie de reverencia. Y juro que no me bajé ni un solo vaso de moscato.
Peluca y yo íbamos caminando por Gaona, a paso lerdo. Las vidrieras, tímidas y coquetas, seguían guiñándome el ojo. Yo me sentía con un pibe, taitantos pirulos más joven.
Y en lo mejor, en el momento más agradable, me vengo a despertar. ¡Pucha digo, ché Gaona! ¡Qué bronca! ¿Sabés?*
ANDRÉS ALDAO
*Este relato fue publicado originalmente en “Cuentos desde Lejos”, e incorporado a una nueva antología próxima a aparecer: “Aserrín Aserrán…”.
29 enero 2010
Festival Antirrepresivo
A un año de la desaparicion de Luciano Arruga...
FESTIVAL ANTIRREPRESIVO!!!
sábado 30 de enero en Parque Centenario!!
A partir de las 16 hs:
Olla popular
Radio Abierta
Merienda
Pintadas
MURAL
Taller de malabares
Serigrafia (trae tu remera /trapo)
Proyecciones
Debate
Invitamos a quienes puedan, quieran colaborar a traer algo para la merienda, leche, chocolate, torta, galletas... ¡para compartir!
O bien pinturas, telas, remeras... ¡para pintar!
Parque Centenario (Leopoldo Marechal y Diaz Velez), cerca del mastil
FESTIVAL ANTIRREPRESIVO!!!
sábado 30 de enero en Parque Centenario!!
A partir de las 16 hs:
Olla popular

Radio Abierta
Merienda
Pintadas
MURAL
Taller de malabares
Serigrafia (trae tu remera /trapo)
Proyecciones
Debate
Invitamos a quienes puedan, quieran colaborar a traer algo para la merienda, leche, chocolate, torta, galletas... ¡para compartir!
O bien pinturas, telas, remeras... ¡para pintar!
Parque Centenario (Leopoldo Marechal y Diaz Velez), cerca del mastil
25 enero 2010
El futuro llegó hace rato...
Por todos lados escuchamos noticias preocupantes sobre los distintos aspectos de la crisis: las finanzas, el clima, la salud, la escasez de alimentos y agua. Frente a ello, los gobiernos y empresas que propiciaron la crisis insisten en que la solución no está en cambiar radicalmente los modos de producción y consumo ni terminar con el acaparamiento de tierras, la injusticia social, o con la relación explotadora y contaminante con el ambiente y la naturaleza. Que lo necesario es promover remedios tecnológicos nuevos.
De este modo nos encontramos ante un triple ataque a la humanidad y al planeta: por un lado, hambre, caos climático, contaminación y enfermedad ocasionados por la industrialización; por otro, riesgos de salud, ambientales y económicos provocados por nuevas tecnologías (biotecnología, nanotecnología, geoingeniería, biología sintética); finalmente, la tiranía de las corporaciones, las cuales imponen estas tecnologías como “necesarias” para salir de la crisis. Muchos gobiernos tienden a aceptar los remiendos tecnológicos impuestos y los subsidian con recursos públicos. Asimismo, los medios de comunicación masiva y el mercado, junto a varias universidades, pregonan los nuevos descubrimientos sobre el genoma humano, las bondades de los chips electrónicos cada vez más pequeños, la inminente creación de nuevas formas de vida, el dominio sobre los átomos y las moléculas y el control de las condiciones climáticas, entre otros. Quieren convencernos de que todas las modas tecnológicas son buenas para todos y que debe
mos aceptarlas porque tanto la humanidad como el planeta necesitan de ellas para resolver sus problemas.
Los gobiernos y las empresas evitan considerar de un modo crítico a las nuevas tecnologías. En vez de discutir abiertamente sus riegos desacreditan a quienes advierten el desastre en ciernes. Por ello debemos recuperar el control social y político de nuestras soluciones prácticas y de la visión a la que están asociadas: debemos rechazar los llamados “imperativos tecnológicos” (la idea de que sólo la tecnología, y su producción industrial, nos puede salvar), y fijar entre todos unas fronteras humanas a la ciencia, más allá de las cuales en vez de impulsar entendimiento y justicia se promueve sinsentido, zozobra, riesgos al planeta y enajenamiento político y social.
Debemos restaurar los ecosistemas para que la tierra pueda respirar de nuevo. Respaldar los saberes de las comunidades campesinas y pesqueras en un intento por descentralizar la ciencia. Fortalecer la resistencia de las comunidades urbanas para que resuelvan sus necesidades básicas, por lo que será crucial impulsar una reforma agraria verdadera y una soberanía alimentaria con soluciones locales basadas en saberes propios, colectivos. Trabajar desde nuestras regiones soluciones creativas, de escala humana, que enfrenten los desastres climáticos en el planeta, luchar por la alimentación, el agua, la salud, la vivienda y los saberes compartidos.
En suma, tenemos que exigir cambios drásticos en los procesos de producción y los patrones de consumo para que la naturaleza descanse. Necesitamos tecnologías de bajo impacto, saberes que no persigan la ganancia sino el “buen vivir” de todos.
Fuente: “Nuevas tecnologías: modas, mentiras y peligros” (Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración).
De este modo nos encontramos ante un triple ataque a la humanidad y al planeta: por un lado, hambre, caos climático, contaminación y enfermedad ocasionados por la industrialización; por otro, riesgos de salud, ambientales y económicos provocados por nuevas tecnologías (biotecnología, nanotecnología, geoingeniería, biología sintética); finalmente, la tiranía de las corporaciones, las cuales imponen estas tecnologías como “necesarias” para salir de la crisis. Muchos gobiernos tienden a aceptar los remiendos tecnológicos impuestos y los subsidian con recursos públicos. Asimismo, los medios de comunicación masiva y el mercado, junto a varias universidades, pregonan los nuevos descubrimientos sobre el genoma humano, las bondades de los chips electrónicos cada vez más pequeños, la inminente creación de nuevas formas de vida, el dominio sobre los átomos y las moléculas y el control de las condiciones climáticas, entre otros. Quieren convencernos de que todas las modas tecnológicas son buenas para todos y que debe
mos aceptarlas porque tanto la humanidad como el planeta necesitan de ellas para resolver sus problemas.Los gobiernos y las empresas evitan considerar de un modo crítico a las nuevas tecnologías. En vez de discutir abiertamente sus riegos desacreditan a quienes advierten el desastre en ciernes. Por ello debemos recuperar el control social y político de nuestras soluciones prácticas y de la visión a la que están asociadas: debemos rechazar los llamados “imperativos tecnológicos” (la idea de que sólo la tecnología, y su producción industrial, nos puede salvar), y fijar entre todos unas fronteras humanas a la ciencia, más allá de las cuales en vez de impulsar entendimiento y justicia se promueve sinsentido, zozobra, riesgos al planeta y enajenamiento político y social.
Debemos restaurar los ecosistemas para que la tierra pueda respirar de nuevo. Respaldar los saberes de las comunidades campesinas y pesqueras en un intento por descentralizar la ciencia. Fortalecer la resistencia de las comunidades urbanas para que resuelvan sus necesidades básicas, por lo que será crucial impulsar una reforma agraria verdadera y una soberanía alimentaria con soluciones locales basadas en saberes propios, colectivos. Trabajar desde nuestras regiones soluciones creativas, de escala humana, que enfrenten los desastres climáticos en el planeta, luchar por la alimentación, el agua, la salud, la vivienda y los saberes compartidos.
En suma, tenemos que exigir cambios drásticos en los procesos de producción y los patrones de consumo para que la naturaleza descanse. Necesitamos tecnologías de bajo impacto, saberes que no persigan la ganancia sino el “buen vivir” de todos.
Fuente: “Nuevas tecnologías: modas, mentiras y peligros” (Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración).
31 diciembre 2009
El poder de la participación
El Consejero Vecinal Rodolfo Diringuer, integrante de SOS Caballito, opina sobre diversos temas de interés local.
Corría el año 1984 cuando se produjo la movida vecinal por los terrenos de Colpayo y Felipe Vallese. La Panificación Argentina había quebrado, y el banco que se apropió de esas tierras cedió al Municipio dos ochavas por impuestos y demás deudas. Resulta que ese espacio municipal se transformó al poco tiempo en baldío y un grupo de vecinos, ante la desidia de las autoridades, empezó a reclamar que se hicieran allí dos plazas. Gracias a ello existe hoy la plaza “Amadeo Sabattini”. Rodolfo Diringuer, Consejero Vecinal de Caballito e integrante de SOS Caballito, era uno de aquellos inquietos vecinos, y aún hoy sigue participando de la vida social del barrio.
- ¿Cómo te eligieron como Consejero Vecinal?
- Me propuso un grupo de vecinos con los cuales venimos siguiendo el tema del Presupuesto Participativo (PP) que impulsan los Centros de Gestión y Participación Comunal (CGPC) en la ciudad. Bien, ¿para qué sirve el PP? No sirve para mucho la verdad, existe un vaciamiento del sentido en todo esto… Por lo pronto mi rol como consejero es hacer un seguimiento de aquello que se votó allí. Y como muchos buscan presentarse en esos espacios como los que manejan el barrio a gusto y placer, nosotros al menos podemos desarticular todo eso.
- ¿Es posible generar cambios a favor de las mayorías por vías institucionales?
- No existe una fórmula única para poder decir “por este camino hay que recorrer para encontrar los cambios”. A nosotros con SOS Caballito nos dio resultados ser eclécticos, no ortodoxos. Hay que pelearla sin descartar ningún camino. El trípode con el que venimos trabajando es el siguiente: activar directamente (con cortes de calle, por ejemplo), convocar a los medios (los cuales se acercan a cubrir las manifestaciones) y, exigir a los legisladores que tomen cartas en el asunto. Esta modalidad nos viene dando resultado desde el principio.
- ¿Vienen siguiendo el tema de las Comunas?
- El tema de las Comunas es un tema estratégico en todo esto. El 8 de septiembre se constituyó el Consejo Consultivo Comunal, instrumento de contralor, que es también institucional. La Ley de Comunas establece que ese consejo va a ser un organismo de control de la gestión que haga esa Junta Comunal, que se supone va a ser electa el 5 de junio de 2011. Nosotros ya lo hemos constituido entre distintos grupos y vecinos independientes, de una manera horizontal y plural.
- ¿En qué están trabajando actualmente?
- El tema del Shopping que quieren construir sobre Avellaneda (entre el puente y la comisaría) nos convoca hoy a participar junto a todos los vecinos, luego de que la comisión de Planeamiento Urbano aceptó la rezonificación del lugar pese a nuestras objeciones. Nosotros preguntamos: ¿existe un plan urbano que indique que Caballito necesita en forma perentoria un Shopping de grandes magnitudes? ¿Por qué se empeñan tanto en violar la Ley de Impacto Ambiental? ¿Se ha hecho caso a los informe del estado de las redes y demás servicios? Y nos van a tener que escuchar porque nunca dejaremos de defender nuestra calidad de vida e identidad barrial…
ANECDOTARIO
- “Lo de las torres no es sólo un problema de Caballito ni incluso de toda Buenos Aires. Sino que de cualquier gran urbe del mundo, porque actualmente es el mercado el regulador del crecimiento de las ciudades. Acá Caballito consiguió proteger nada más que 80 de sus más de 300 manzanas. Por eso, lo que queremos es un plan urbano donde los vecinos podamos decidir cómo queremos que sea el lugar donde vivimos”.
ENCUENTROS
- “Creo que el gobierno de Macri es el más definido en contra del uso libre del espacio público. La huerta es un ejemplo claro de la ofensiva contra la gente que le da ese uso. Contra unos chicos que hicieron de un basural un vergel, que además les daban un plato de comida a los indigentes… No existía delito de usurpación según la justicia, pero fueron por la madrugada con topadoras y los desalojaron. Paralelamente Caputo compró las tierras donde estaba Morixe y se apropió de la tierra pública que antes usaba aquella empresa para la carga y descarga de granos… Dichas tierras también son de uso público, pero nadie los desalojó con topadoras…”.
Corría el año 1984 cuando se produjo la movida vecinal por los terrenos de Colpayo y Felipe Vallese. La Panificación Argentina había quebrado, y el banco que se apropió de esas tierras cedió al Municipio dos ochavas por impuestos y demás deudas. Resulta que ese espacio municipal se transformó al poco tiempo en baldío y un grupo de vecinos, ante la desidia de las autoridades, empezó a reclamar que se hicieran allí dos plazas. Gracias a ello existe hoy la plaza “Amadeo Sabattini”. Rodolfo Diringuer, Consejero Vecinal de Caballito e integrante de SOS Caballito, era uno de aquellos inquietos vecinos, y aún hoy sigue participando de la vida social del barrio.
- ¿Cómo te eligieron como Consejero Vecinal?
- Me propuso un grupo de vecinos con los cuales venimos siguiendo el tema del Presupuesto Participativo (PP) que impulsan los Centros de Gestión y Participación Comunal (CGPC) en la ciudad. Bien, ¿para qué sirve el PP? No sirve para mucho la verdad, existe un vaciamiento del sentido en todo esto… Por lo pronto mi rol como consejero es hacer un seguimiento de aquello que se votó allí. Y como muchos buscan presentarse en esos espacios como los que manejan el barrio a gusto y placer, nosotros al menos podemos desarticular todo eso.

- ¿Es posible generar cambios a favor de las mayorías por vías institucionales?
- No existe una fórmula única para poder decir “por este camino hay que recorrer para encontrar los cambios”. A nosotros con SOS Caballito nos dio resultados ser eclécticos, no ortodoxos. Hay que pelearla sin descartar ningún camino. El trípode con el que venimos trabajando es el siguiente: activar directamente (con cortes de calle, por ejemplo), convocar a los medios (los cuales se acercan a cubrir las manifestaciones) y, exigir a los legisladores que tomen cartas en el asunto. Esta modalidad nos viene dando resultado desde el principio.
- ¿Vienen siguiendo el tema de las Comunas?
- El tema de las Comunas es un tema estratégico en todo esto. El 8 de septiembre se constituyó el Consejo Consultivo Comunal, instrumento de contralor, que es también institucional. La Ley de Comunas establece que ese consejo va a ser un organismo de control de la gestión que haga esa Junta Comunal, que se supone va a ser electa el 5 de junio de 2011. Nosotros ya lo hemos constituido entre distintos grupos y vecinos independientes, de una manera horizontal y plural.
- ¿En qué están trabajando actualmente?
- El tema del Shopping que quieren construir sobre Avellaneda (entre el puente y la comisaría) nos convoca hoy a participar junto a todos los vecinos, luego de que la comisión de Planeamiento Urbano aceptó la rezonificación del lugar pese a nuestras objeciones. Nosotros preguntamos: ¿existe un plan urbano que indique que Caballito necesita en forma perentoria un Shopping de grandes magnitudes? ¿Por qué se empeñan tanto en violar la Ley de Impacto Ambiental? ¿Se ha hecho caso a los informe del estado de las redes y demás servicios? Y nos van a tener que escuchar porque nunca dejaremos de defender nuestra calidad de vida e identidad barrial…
ANECDOTARIO
- “Lo de las torres no es sólo un problema de Caballito ni incluso de toda Buenos Aires. Sino que de cualquier gran urbe del mundo, porque actualmente es el mercado el regulador del crecimiento de las ciudades. Acá Caballito consiguió proteger nada más que 80 de sus más de 300 manzanas. Por eso, lo que queremos es un plan urbano donde los vecinos podamos decidir cómo queremos que sea el lugar donde vivimos”.
ENCUENTROS
- “Creo que el gobierno de Macri es el más definido en contra del uso libre del espacio público. La huerta es un ejemplo claro de la ofensiva contra la gente que le da ese uso. Contra unos chicos que hicieron de un basural un vergel, que además les daban un plato de comida a los indigentes… No existía delito de usurpación según la justicia, pero fueron por la madrugada con topadoras y los desalojaron. Paralelamente Caputo compró las tierras donde estaba Morixe y se apropió de la tierra pública que antes usaba aquella empresa para la carga y descarga de granos… Dichas tierras también son de uso público, pero nadie los desalojó con topadoras…”.
29 diciembre 2009
26 diciembre 2009
22 diciembre 2009
Editorial
Terminamos 2009 cumpliendo cinco años de labor periodística en nuestro barrio. Visitando nuestro pasado para encarar con energía el futuro con el que soñamos. Brindando espacio a las voces postergadas y silenciadas, y tomando partido respecto del acontecer cotidiano. Sin por ello abandonar el carácter pluralista que anima a esta publicación desde su primera edición.
El desalojo violento e ilegal de la huerta “Orgázmika”, el posterior allanamiento del Centro Cultural “La Sala”, y la embestida de los especuladores inmobiliarios fueron los hechos que más repudiamos en este último tiempo. Sin embargo, las “Ferias del Encuentro” de la plaza Giordano Bruno, las actividades del Espacio de Cultura y Política Popular del Cid, y el cine al aire libre en las plazas, de la mano de “Cine Libre Parque Abierto” y “Galope a Contramano”, marcaron el camino hacia una comunidad que ejerza su derecho a un “buen vivir”.
Una buena noticia, al cierre de esta edición, es que en la última sesión del año de la Legislatura local no se aprobó la solicitud de normas especiales para la construcción de un shopping de 156 mil metros cuadrados de superficie y tres torres de casi treinta pisos, solicitadas por la empresa IRSA. Un emprendimiento que nada tiene que ver con las necesidades e intereses de vecinos y comerciantes locales, y que afectaría la calidad de vida de todos. Victoria parcial y momentánea, pero triunfo al fin de los caballitanos organizados.
Con esta sonrisa, vecino lector, les deseamos un muy buen fin de año. Nos estamos encontrando en 2010.
El desalojo violento e ilegal de la huerta “Orgázmika”, el posterior allanamiento del Centro Cultural “La Sala”, y la embestida de los especuladores inmobiliarios fueron los hechos que más repudiamos en este último tiempo. Sin embargo, las “Ferias del Encuentro” de la plaza Giordano Bruno, las actividades del Espacio de Cultura y Política Popular del Cid, y el cine al aire libre en las plazas, de la mano de “Cine Libre Parque Abierto” y “Galope a Contramano”, marcaron el camino hacia una comunidad que ejerza su derecho a un “buen vivir”.

Una buena noticia, al cierre de esta edición, es que en la última sesión del año de la Legislatura local no se aprobó la solicitud de normas especiales para la construcción de un shopping de 156 mil metros cuadrados de superficie y tres torres de casi treinta pisos, solicitadas por la empresa IRSA. Un emprendimiento que nada tiene que ver con las necesidades e intereses de vecinos y comerciantes locales, y que afectaría la calidad de vida de todos. Victoria parcial y momentánea, pero triunfo al fin de los caballitanos organizados.
Con esta sonrisa, vecino lector, les deseamos un muy buen fin de año. Nos estamos encontrando en 2010.
19 diciembre 2009
El 19 y 20 del Cid Campeador
A principios de enero
Meses después la Asamblea decidió buscar un lugar para desarrollar actividades, atendiendo a las necesidades crecientes de los vecinos. Por eso recuperó para el barrio el edificio del ex Banco Mayo (Ángel Gallardo 752), cuyo presidente Beraja aún está preso por quiebra fraudulenta, que se encontraba abandonado desde hacía años y era un criadero de ratas. Abrimos sus puertas, limpiamos el lugar y, con el apoyo de numerosos vecinos, instalamos un comedor popular y un ropero comunitario. Acompañamos también las distintas luchas populares y por los Derechos Humanos, apoyando también a las empresas recuperadas. Desarrollamos actividades culturales (presentaciones de libros, debates, videos) y difundimos las nuevas experiencias que se iban dando en América Latina, como la campaña “No al ALCA”.
El Cid siempre fue un espacio abierto para todas y todos los que luchan por los derechos sociales, políticos y culturales, y para los que trabajan por construir un nuevo mundo. Por eso en 2005, convencidos de la necesidad de articular con todo el movimiento popular, abrimos las puertas a otras experiencias y construimos en común el “Espacio de Cultura y Política Popular del Cid”, que hasta hoy desarrolla diversas actividades comunitarias de interés general.
17 diciembre 2009
15 diciembre 2009
Historia de la Isla Bonita
El escritor Alex Szarazgat presenta el cuarto tomo de su colección “Cuba, de la conquista a la Revolución”.
En este caso se centra en el período 1902- 1906, que comprende la Primera República y la segunda intervención militar yankee. Aquellos años fueron signados por la imposición estadounidense de una república concebida a su imagen y semejanza y con gobernantes dóciles a sus designios. Esta entrega analiza principalmente el modo por el cual se encarna dicha intromisión: imposición de su cultura, sus ambiciones y, cuando lo estimaron necesario, la fuerza lisa y llana. Sin embargo, durante el período de la llamada República, rehén de la Enmienda Platt que engendró entre otras cosas la terrible Base Naval de Guantánamo, se reconoce el germen de las futuras rebeldías que torcerían esta historia. Tal vez ese sea el mérito principal de esta mega obra en proceso que Szarasgat, con cautivante osadía, lleva adelante desde hace casi diez años: demostrar que la historia se escribe todos los días con las acciones cotidianas.
En este caso se centra en el período 1902- 1906, que comprende la Primera República y la segunda intervención militar yankee. Aquellos años fueron signados por la imposición estadounidense de una república concebida a su imagen y semejanza y con gobernantes dóciles a sus designios. Esta entrega analiza principalmente el modo por el cual se encarna dicha intromisión: imposición de su cultura, sus ambiciones y, cuando lo estimaron necesario, la fuerza lisa y llana. Sin embargo, durante el período de la llamada República, rehén de la Enmienda Platt que engendró entre otras cosas la terrible Base Naval de Guantánamo, se reconoce el germen de las futuras rebeldías que torcerían esta historia. Tal vez ese sea el mérito principal de esta mega obra en proceso que Szarasgat, con cautivante osadía, lleva adelante desde hace casi diez años: demostrar que la historia se escribe todos los días con las acciones cotidianas.09 diciembre 2009
Consumo consumismo, consumirnos consumiendo
Palabras para reflexionar sobre la cuestión del consumo
Debatiendo, charlando, intercambiando opiniones, con compañeros y compañeras de diferentes espacios, colectivos, organizaciones, en fin lugares, surge generalmente, la cuestión del consumo. ¿Y cómo llegamos a esa temática? Generalmente, aunque no siempre, hablando antes sobre la cuestión de la producción, sobre cómo y con qué están hechos los alimentos que consumimos, que con-no-sumo cuidado dejamos entrar a nuestro cuerpo, aquellos que supuestamente nos-alimentan-alimentando nuestro ser. Caemos, necesariamente (y entonces, lamentablemente) en la cuestión de los transgénicos, de las semillas transgénicas, de Monsanto, del modelo de monocultivo instalado en el país y en varios países de América latina hace ya algunos años. Y si hablamos de semillas transgénicas (y seguro alguno/a salta mencionando algún nombre raro sobre la semilla Termineitor, la zoombie, y algún otro monstruo semillero), hablamos seguramente de fumigaciones y agroquímicos, y entonces, hablamos de muerte, de hambre, de malformaciones, de desmembramiento de familias agrícolas, de inutilización de la tierra, de saqueo y contaminación de nuestro aire, de nuestra tierra de nuestro suelo, de nuestras vidas. Y entonces, una vez entrados en la cuestión de lo que consumismo, desencadenamos generalmente, aunque no siempre, en la cuestión de la era supermercadista, en la comercialización y distribución de estos no-alimentos, en las grandes megaempresas-multinacionales que los producen (Arcor, Kraft, Molinos Río de la Plata, etc) y en las megaempresas-
multinacionales que los venden (Wall- mark, Coto, Carrefour, Disco, etc). También surge, en estos contextos, la crítica a esta sociedad de hiper-ofertas de productos y objetos que basa su sustento promoviendo y haciendo exitoso el consumo masivo y el consumo innecesario.
En alguno de estos encuentros donde debatíamos sobre estas cuestiones, surgió luego de ver un documental vinculado a estas problemáticas, una fuerte crítica al modelo de consumo y al hecho de consumir. La mayoría de las intervenciones tenían un tinte notoriamente negativo respecto al consumo, como si la mera acción de consumir fuese una acción mala per se.
Recuerdo entonces que me fui ese día pensando-sintiendo, que nos debíamos una reflexión quizá no diría más profunda pero si más honesta al respecto.
Pensé, entonces que no es el punto considerar al consumo como malo o bueno por definición. Necesitamos consumir determinadas cosas para vivir, dentro de las cuales están los alimentos, y por ende, consumir forma parte de nuestra vida. Podríamos cambiar esta palabra, y decir que necesitamos proveernos de ciertos elementos que nos son indispensables algunos y otros prescindibles para subsistir. Algunos nos son físicamente prescindibles, pero quizá no socialmente prescindibles y por eso los consideramos necesarios para nuestro vivir. Pensé-sentí entonces que en nuestros decires había un cierto dejo de crítica innata al hecho de consumir-comprar y este pensamiento-sentimiento, volvió a hacerse presente al día siguiente. ¿Dónde? En la penúltima Feria del Libro Independiente y Alternativa (FLIA).
Allá, en el estacionamiento recuperado de MT (traducción de MT: sede Marcelo T. de Alvear de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA), entre libros de diversas formas y contenidos, poesía, lecturas, radio abierta, ropa de vastos colores, fotografías, música, videos, comida dulce y salada y mucha gente, volví a esta idea de que sería importante darnos una reflexión sobre esta cuestión del consumo. Sentí entonces que este hermoso espacio en permanente transformación constate que se fue gestando hace ya algunos años conocido como FLIA, además de permitir-creando un lugar y momento para poder dar a conocer e intercambiar escritos y creaciones literarias y artísticas, generaba a su vez un impulso por querer ver todo y también, porque no, por querer “tener tal y tal y tal libro que hace mucho quiero leer”, “por tener tal y cual remera y agenda que están muy originales”, etc. Pensé entonces que la cultura capitalista del consumo es, si prestamos-nos-prestamos un poquito más de atención, fácilmente visible en nuestra cotidianidad incluso para los/as que creemos que es posible un producir y un consumir diferente. Aun, creyendo que esto es posible y caminando y construyendo para que esa posibilidad alcance niveles de concreción más grandes, igualmente se presentan en espacios que justamente son parte de este “ir construyendo otro camino, otro mundo”, la sensación y el comportamiento del consumo más impulsivo, del querer tener; aparece esa sensación y práctica con la que fuimos educados y que es la dominante. Estos pensamientos-sensaciones no son una crítica son, pienso, una alerta, una alerta para uno mismo. Son, en última instancia, una autocrítica que creo resulta necesario hacérnosla asiduamente.
Malena Fallacara
Debatiendo, charlando, intercambiando opiniones, con compañeros y compañeras de diferentes espacios, colectivos, organizaciones, en fin lugares, surge generalmente, la cuestión del consumo. ¿Y cómo llegamos a esa temática? Generalmente, aunque no siempre, hablando antes sobre la cuestión de la producción, sobre cómo y con qué están hechos los alimentos que consumimos, que con-no-sumo cuidado dejamos entrar a nuestro cuerpo, aquellos que supuestamente nos-alimentan-alimentando nuestro ser. Caemos, necesariamente (y entonces, lamentablemente) en la cuestión de los transgénicos, de las semillas transgénicas, de Monsanto, del modelo de monocultivo instalado en el país y en varios países de América latina hace ya algunos años. Y si hablamos de semillas transgénicas (y seguro alguno/a salta mencionando algún nombre raro sobre la semilla Termineitor, la zoombie, y algún otro monstruo semillero), hablamos seguramente de fumigaciones y agroquímicos, y entonces, hablamos de muerte, de hambre, de malformaciones, de desmembramiento de familias agrícolas, de inutilización de la tierra, de saqueo y contaminación de nuestro aire, de nuestra tierra de nuestro suelo, de nuestras vidas. Y entonces, una vez entrados en la cuestión de lo que consumismo, desencadenamos generalmente, aunque no siempre, en la cuestión de la era supermercadista, en la comercialización y distribución de estos no-alimentos, en las grandes megaempresas-multinacionales que los producen (Arcor, Kraft, Molinos Río de la Plata, etc) y en las megaempresas-
multinacionales que los venden (Wall- mark, Coto, Carrefour, Disco, etc). También surge, en estos contextos, la crítica a esta sociedad de hiper-ofertas de productos y objetos que basa su sustento promoviendo y haciendo exitoso el consumo masivo y el consumo innecesario.En alguno de estos encuentros donde debatíamos sobre estas cuestiones, surgió luego de ver un documental vinculado a estas problemáticas, una fuerte crítica al modelo de consumo y al hecho de consumir. La mayoría de las intervenciones tenían un tinte notoriamente negativo respecto al consumo, como si la mera acción de consumir fuese una acción mala per se.
Recuerdo entonces que me fui ese día pensando-sintiendo, que nos debíamos una reflexión quizá no diría más profunda pero si más honesta al respecto.
Pensé, entonces que no es el punto considerar al consumo como malo o bueno por definición. Necesitamos consumir determinadas cosas para vivir, dentro de las cuales están los alimentos, y por ende, consumir forma parte de nuestra vida. Podríamos cambiar esta palabra, y decir que necesitamos proveernos de ciertos elementos que nos son indispensables algunos y otros prescindibles para subsistir. Algunos nos son físicamente prescindibles, pero quizá no socialmente prescindibles y por eso los consideramos necesarios para nuestro vivir. Pensé-sentí entonces que en nuestros decires había un cierto dejo de crítica innata al hecho de consumir-comprar y este pensamiento-sentimiento, volvió a hacerse presente al día siguiente. ¿Dónde? En la penúltima Feria del Libro Independiente y Alternativa (FLIA).
Allá, en el estacionamiento recuperado de MT (traducción de MT: sede Marcelo T. de Alvear de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA), entre libros de diversas formas y contenidos, poesía, lecturas, radio abierta, ropa de vastos colores, fotografías, música, videos, comida dulce y salada y mucha gente, volví a esta idea de que sería importante darnos una reflexión sobre esta cuestión del consumo. Sentí entonces que este hermoso espacio en permanente transformación constate que se fue gestando hace ya algunos años conocido como FLIA, además de permitir-creando un lugar y momento para poder dar a conocer e intercambiar escritos y creaciones literarias y artísticas, generaba a su vez un impulso por querer ver todo y también, porque no, por querer “tener tal y tal y tal libro que hace mucho quiero leer”, “por tener tal y cual remera y agenda que están muy originales”, etc. Pensé entonces que la cultura capitalista del consumo es, si prestamos-nos-prestamos un poquito más de atención, fácilmente visible en nuestra cotidianidad incluso para los/as que creemos que es posible un producir y un consumir diferente. Aun, creyendo que esto es posible y caminando y construyendo para que esa posibilidad alcance niveles de concreción más grandes, igualmente se presentan en espacios que justamente son parte de este “ir construyendo otro camino, otro mundo”, la sensación y el comportamiento del consumo más impulsivo, del querer tener; aparece esa sensación y práctica con la que fuimos educados y que es la dominante. Estos pensamientos-sensaciones no son una crítica son, pienso, una alerta, una alerta para uno mismo. Son, en última instancia, una autocrítica que creo resulta necesario hacérnosla asiduamente.
Malena Fallacara
05 diciembre 2009
03 diciembre 2009
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