07 julio 2008

Editorial

Las retenciones son un gravamen a las ganancias extraordinarias de los sojeros y son, por lo tanto, legítimas. Además estabilizan los precios internos, y no porque lo diga el gobierno es falso. Pero sí hay que discutir a qué se destinan. Una política que pretenda mejorar la calidad de vida de millones de argentinos debe comenzar, por ejemplo, por eliminar el IVA a los alimentos, medicamentos y productos de primera necesidad. Las retenciones se deben emplear, también, para aumentar el salario mínimo, las jubilaciones y pensiones y en apoyo a los desocupados. Los impuestos deben recaer sobre las ganancias de los financieros, la minería, las empresas petroleras y privatizadas, los capitalistas agrarios y los rentistas. Éstos en algunos casos están liberados de pagar varios impuestos y en los casos en que pagan éste es muy bajo. Por el contrario, actualmente el sistema impositivo está basado en impuestos al consumo, como el IVA, y en impuestos a los sueldos que el gobierno pretende que son ganancias. Por esta forma injusta de recaudar impuestos pagan, proporcionalmente a sus ingresos, más los que menos tienen. La fecundidad de nuestras tierras, el clima, la biodiversidad, los ríos y arroyos no son de los propietarios privados, no provienen de ninguna inversión, los ha provisto la naturaleza, por lo tanto son del pueblo de la nación argentina. Como esto es así, la agricultura, la ganadería y todos los productos de la tierra, deben asegurar, en primer lugar, trabajo y alimentos al conjunto del pueblo del campo y la ciudad. En segundo lugar aportar al desarrollo industrial e integral de la nación para bienestar de toda su población y no ganancias extraordinarias a los exportadores, financieros y rentistas, ni a las grandes transnacionales exportadoras, que las utilizaran para gastos suntuarios y no para el desarrollo. Por ello sería interesante pensar en mecanismos regulatorios para controlar el vaivén de los precios mundiales de los productos que vendemos al mundo, un plan de producción rural que garantice precios justos a los pequeños productores de alimentos para abastecer el mercado interno, e impedir el desmonte y la deforestación del país, fomentando a su vez a las zonas más necesitadas del interior*.

* Fuente: Comunicado del colectivo “Otro camino para superar la crisis”.

¿Qué hacemos con los precios?

El pasado viernes 6 de junio se desarrolló una charla acerca de la carestía de la vida en la sede del Espacio de Cultura y Política Popular “El Cid” (Ángel Gallardo 752). El encuentro contó con la presencia de vecinos, comerciantes y dos economistas que ayudaron a comprender mejor la situación actual: Guillermo Gigliani de Economistas de Izquierda (EDI) y Mariano Féliz del Frente Popular Darío Santillán (FPDS).
Guillermo Gigliani comenzó contextualizando el tema al recordar la caída del salario luego de la devaluación de 2002, y su posterior recuperación en 2006 a los niveles del ´93. Sin embargo advirtió que lo que se fortaleció fue la remuneración del sector privado formal, sin que ello se tradujera en una mejora a nivel general. “Es decir que estamos ante una expansión desigual de la demanda que se frena fuertemente por el desborde inflacionario de 2007” sintetizó el economista.
Para Gigliani, la crisis que atraviesa el gobierno tiene tres ejes: la suba de los precios internacionales, el conflicto agrario (que genera un resquebrajamiento del bloque dominante por el encono de un sector muy beneficiado por la coyuntura actual), y una crisis financiera en ciernes que provoca la oscilación del precio de dólar y una suba de las tasas de interés. Todo lo cual determina una caída de los ritmos de crecimiento y la certeza de que a la presidente le va a costar recomponer el salario popular.
Por su parte Mariano Féliz atribuyó las dificultades para controlar los precios a la gran concentración de la economía: “Diez grandes exportadores controlan el comercio exterior argentino y, en contexto de inflación de precios de productos primarios a escala global, es lógico que esto tenga incidencia aquí”. Y si tenemos en cuenta que los sectores pobres dedican el 45 por ciento de su ingreso a la compra de alimentos, contra un 25 de los ricos, se deduce con facilidad quiénes son los verdaderos perjudicados en este mentado conflicto agrario. Sin embargo, para el economista del FPDS “las retenciones por sí mismas no tienen una incidencia fundamental sobre la inflación porque las grandes empresas están en condiciones de trasladar ese cargo hacia abajo. Creo que lo fundamental sería discutir qué se hace con los recursos, establecer un control centralizado del comercio exterior (para minimizar el impacto de la inflación internacional), eliminar el IVA a los productos de primera necesidad, discutir una reforma agraria y cobrar impuestos al capital financiero”.
Los vecinos, a su vez, acordaron en la necesidad de tomar una consigna como “No al IVA en los alimentos” para unir a los perjudicados: “Debería haber en Argentina un movimiento de masas contra la carestía como en la Europa de los años ´50 y ´60, o al menos similar al que se está gestando contra el Tren Bala” expresó uno. Otro propuso descentralizar la demanda de productos de los supermercados mediante competidores locales como ferias barriales que vendan productos frescos. “Con pocos recursos se puede hacer mucho, fundamentalmente a favor de los sectores más pobres, siempre y cuando se acompañe esto con un control de precios con fiscalización popular” concluyó un tercero.
El saldo del encuentro fue positivo ya que se logró ensayar posibles respuestas a la situación del constante aumento de los precios a nivel local. Queda mucho por hacer, está claro, pero muchos vecinos demostraron que no se van a quedar de brazos cruzados ante la carestía de la vida…

Para más datos: centrocultural_cid@yahoo.com.ar

La bandera idolatrada

La bandera argentina, tras las campañas navales comandadas por el corsario Hipólito Bouchard entre 1817 y 1819, fue adoptada por las Provincias Unidas de América Central. Por ello a El Salvador, Honduras y Nicaragua los representa el celeste y blanco, siendo las banderas de Guatemala y Costa Rica una variación de la nuestra. Pero tanto allí como en otros sitios del planeta, el mencionado Bouchard, marino de origen francés al servicio de las Provincias Unidas del Río de la Plata, cumplió un importante papel en las luchas por nuestra independencia al mando de la fragata “La Argentina”. Entre sus acciones más relevantes se encuentran los asedios a las costas de California y las de los actuales Perú y Ecuador. Sin embargo también impidió el tráfico de esclavos en Madagascar, peleó con piratas malayos, combatió a comerciantes españoles en Filipinas y suscribió un Tratado de Unión, Paz, Guerra y Comercio con el entonces rey de Hawaii Kamehameha I, quien se convirtió así en el primer mandatario no latinoamericano en reconocernos como país soberano.*
El Director Supremo Ignacio Álvarez Thomas había otorgado en septiembre de 1815 la patente de corso a Hipólito Bouchard. Con ella, el marino francés estaba habilitado a saquear y hundir barcos españoles en nombre de nuestro país y quedarse con una parte del botín. Según Julio Manrique, tripulante de “La Argentina”, Bouchard planeó atacar la isla británica de Santa Elena y liberar a su admirado Napoleón. Y que no lo hizo sólo por las represalias que se hubieran tomado contra la naciente patria. Sin embargo, el periplo de este extravagante personaje se coronó entre el 24 y el 29 de noviembre de 1818 con la toma de la pequeña fortaleza de Monterey, entre las entonces jóvenes ciudades de San Francisco y Los Ángeles. Dicho reducto era la capital de la Alta California española, entre monasterios y presidios remotos, pero actualmente es parte de Estados Unidos. Es decir que durante seis días nuestra bandera flameó en Norteamérica… Los últimos años de vida de Hipólito Bouchard transcurrieron en Perú, donde se desempeñó como marino hasta 1828. Nueve años después fue asesinado por los empleados de su ingenio azucarero, en represalia a los malos tratos que el ex marino les dispensaba. El 6 de julio de 1962 sus restos fueron trasladados a nuestro país a bordo de un crucero llamado “La Argentina”, y descansan hoy en el Panteón de Buenos Aires.*

Fuente consultada:
http://www.ara.mil.ar/
Mitre, Bartolomé: “El crucero de la Argentina. 1817- 1819” (en “Páginas de Historia” del mismo autor).
Uhrowczik, Peter: “La quema de Monterey: el ataque a California de 1818 por el corsario Bouchard”.
Soriano, Osvaldo: “La California Argentina”.
García, Claudio: “Un corsario argentino, héroe de la independencia americana: Hipólito Bouchard”.

Si Jesús volviese

En los hermanos Karamazov, Dostoievski escribe sobre la presunta vuelta de Jesús. En su relato, hay un Gran Inquisidor, que al ver que Jesús crecía en fama, lo pone bajo arresto para reestablecer la calma perdida. Ya en la celda le explicaba a Jesús: “Lo importante no es la libertad ni el amor, sino el misterio, el impenetrable misterio. Y nosotros tenemos derecho a predicarles a los hombres que deben someterse a él sin razonar, aún contra los dictados de su conciencia. Y eso es lo que hemos hecho. Hemos corregido tu obra; la hemos basado en el milagro, el misterio y la autoridad”. Por cierto, al terminar el gran inquisidor su furibunda diatriba, Jesús nada más lo besó.
Antes de seguir con Cristo pensemos en los inquisidores, en los que no sólo detestan el cambio, sino incluso aborrecen la esperanza de que se realice. Hay un bello cuento de Auguste Villiers de L´isle Adam que lo ejemplifica: Aquí, existe el venerable Pedro Arbués d´Espìla, sexto prior de los dominicos de Segovia y tercer Gran Inquisidor de España, que le hace creer a un judío, un día antes de su muerte, sobre la posibilidad de su fuga. Si bien la huida resulta malograda, el cuento muestra a la esperanza como la última de las torturas. Es decir, cuando el inquisidor captura un cuerpo esperanzado, lo que castiga es lo más cercano a la libertad. Conociendo esta historia, ¿acaso no nos parecemos un poco al sexto prior si perseguimos a Cristo por el solo hecho de capturar a la esperanza? Nosotros decimos que buscamos, aunque en realidad, perseguimos. De allí que donde hay un Jesús volviendo, habrá la necesidad de que promocione su iglesia, o que limpie su nombre, o que tome cartas en el asunto que ya era hora. ¿No será esto confundirlo con una comisaría, un juzgado, un hospital, un banco, en lugar de creerlo un hombre? Así, la llegada de un hombre viene a decir que nosotros, perseguidos por leyes y funciones, a él ya no nos parecemos. Indefectiblemente, Jesús viniendo, no quita lo que somos sino que confirma lo que ya nos hicieron: perseguidores. Basta con ver las peticiones nuestras, somos sujetos mecánicos con fines productivos. En consecuencia, será más factible que salgan los historiadores a aclarar los desentendidos, los comunistas a criticar a Jesús, los liberales a ponerle precio, los ateos a pedirle milagros, los creyentes a venerarlo, y así. La pelea entre cada sector llevará más tiempo que celebrar las nuevas. Por eso, este marco de incredulidad y ciencia, vale como buen caldo para la repetición de la historia.

DIEGO MARTÍN VARTABEDIAN

El tanguero de Caballito

Antonio Mazzei, viejo conocido del ambiente tanguero, recuerda sus vivencias en el barrio de antaño.

“Cuando nos vayamos no va a quedar nadie del estilo nuestro. De todos modos no hay que encerrarse y aceptar las cosas desde distintos puntos de vista…” dice nuestro vecino memorioso, mientras revuelve una pila de hojas que, al desarmarse, amenaza con tirar al piso las tazas de café. Es que Antonio Mazzei se entusiasma al difundir notas y recuerdos sobre su amado tango, pieza fundamental de nuestra cultura popular.
- ¿Cómo llegó el tango a su vida?
- Resulta que un tío mío alquilaba un tocadiscos marca Winco con amplificadores para diversas fiestas. Y yo lo acompañaba, le llevaba los discos y después los pasaba en el baile. Pero cuando alguna mina me pedía una pieza en especial le decía “muy bien, pero tenés que bailar conmigo”. Y ahí mi tío se ocupaba de pasar los discos y yo milongueaba (risas). Después comencé en la milonga haciéndome socio del club Villa Malcolm, de la calle Córdoba, reuniéndome todos los domingos con la barra. También íbamos al Villa Crespo, San Lorenzo, Huracán, Sportivo Buenos Aires (donde se bailaba en una cancha de básquet), Social Rivadavia… Los bailes eran especialmente los sábados hasta poco más allá de la medianoche, o los domingos a veces, salvo durante los carnavales, cuando los carteles anunciaban “Ocho grandes bailes ocho”…
- ¿Qué orquestas eran las preferidas de tu barra?
- En realidad íbamos a escuchar a todas las orquestas. De todos modos, para bailar los más aceptados eran Di Sarli y Fresedo y para escuchar, por supuesto, Aníbal Troilo con el “Tano” Florentino o Floreal Ruíz. Pero fijáte un detalle: cuando las orquestas tocaban casi nadie bailaba, porque la gente se detenía a escuchar. Por eso, a veces, en San Lorenzo por ejemplo, me han contado que temblaba el palco donde estaba la orquesta de Aníbal Troilo de tanta gente apretujada por estar cerca. Y el “Gordo” Troilo, cuando terminaba de actuar, siempre ejecutaba como última interpretación “Pá que bailen los muchachos”. Claro, porque después de eso venían las grabaciones y se podía bailar…
- ¿Qué lugares bailables recuerda de Caballito?
- Había uno en José María Moreno casi Rivadavia, en un primer piso. Otro que recuerdo quedaba sobre Rivadavia, antes de llegar a Carabobo, que tenía un pasillo muy largo al entrar. De todos modos no venía mucho para acá.
- ¿Cuándo llegó al barrio?
- Vivo aquí desde fines de 1980. Primero en el edificio de “El Hogar Obrero”, hasta la quiebra de aquél. Y después en Rosario y Centenera. De todos modos rondé de niño la barriada (ver aparte).
- ¿Qué actividades vinculadas al tango puede destacar de Caballito?
- Me gustaría destacar al grupo que nos juntamos todos los domingos cerca del mediodía, junto al paredón del Colegio Normal Nº 4 en el Parque Rivadavia (a la altura del puesto 22 de libros). Digamos que somos los coleccionistas del tango del “Paredón y después”, y nuestro fin es intercambiar información de todo tipo: discos, partituras, letras, y hasta a veces alguno lleva alguna victrola para escuchar música. Entre los habitués están Floreal Omar Ruíz (hijo del “Tata”) y Antonio Marano, quien fue guitarrista de Nelly Omar durante 25 años. Pero ojo que está abierto a todo el mundo, no somos una elite ni nada por el estilo.
Hablando de Nelly Omar informo a los vecinos que hace casi dos meses le entregamos la “Orden del Buzón de Oro”, distinción otorgada por el Museo Manoblanca de Centenera y Tabaré que también recibieron Ben Molar y Mariano Mores. Y que esta institución, dirigida por el caballitano Gregorio Plotnicki, cumple 25 años en agosto…
Ya había pasado un segundo café y las anécdotas de Antonio Mazzei seguían tomando por asalto la mesa de la confitería. A esa altura ya no tenía dudas de que sólo su particular estampa de porteño sería digna de una crónica aparte. Mientras tanto, al estar la página de esa reseña en blanco, permítanme recomendarles una visita al parque un domingo cerca del mediodía…

ANECDOTARIO
- “Conocí el barrio a fines de los años `36. Mi padrino Antonio era vendedor de frutas y verduras en la calle Rojas, donde ahora están los locales comunitarios que habilitó la Municipalidad. Y resulta que yo lo acompañaba en vacaciones y le hacía el reparto en la zona. Recuerdo que mi padrino, a las cinco de la tarde, me daba unas monedas para que me tomara un submarino con mediaslunas en el bar automático que quedaba en Rojas y Rivadavia (donde ahora está la Quesería). A la salida, al cerrar el negocio, tomábamos el tranvía 2, que iba por Rivadavia hasta Liniers. Y bajábamos pasando Nazca, al llegar a una pequeña Plazoleta, desde donde salían unos carros con cuatro ruedas tirados por caballos llamados “volantas”. Y así viajábamos a Villa Real a la casa de mi padrino, que quedaba sobre una calle que se llamaba Pasaje del Hambre”.

ENCUENTROS- “Tuve la oportunidad única de ver pasar el carruaje que llevaba los restos de Carlos Gardel hacia la Chacarita. Le rindieron homenaje en distintas partes del mundo durante seis o siete meses, y volvió en febrero de 1936. Lo velaron una noche en el Luna Park, y allí la orquesta de Francisco Canaro interpretó el tango “Silencio”. Al día siguiente el cortejo siguió todo por Corrientes hasta la Chacarita. Era increíble la cantidad de gente que acudió a despedirlo. Recuerdo que a mis seis años iba a babucha de un tío mío y que, cerca de Corrientes y Bustamante, pude ver aquel carruaje tirado por tantos caballos…”.

Odio a los indiferentes



Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son bellaquería, no vida. Por eso odio a los indiferentes. (…). Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?
Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas.
Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la conciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes.


ANTONIO GRAMSCI

Poema



LA NOCHE
En la oscura patina de la noche
se esconde el secreto que guarda tu ropa.
No sólo se abren los horizontes imaginarios
que el silencio y la oscuridad nos ayudan a recomponer,
sino también caen uno a uno y muy lentamente
los pétalos violeta que pueblan tus praderas.
Noctámbulo me encuentra la noche,
que echó en mis mano su clima ideal.

Noche, madre de utopías y sueños inconclusos,
miro en pinturas, en cuadros, en flores
la inevitable ternura de tus ojos cansados.

Corro y recorro tu piel escarchada,
cada milímetro son hectáreas de azúcar
y cada suspiro roba el aire que le falta al planeta.

Salto con fuerza a la copa que es tu árbol, llego cansado, ansioso de montar mi nido hecho de pinceles y mariposas.
Llego a lo alto, a lo más alto de tus alas… y me veo, te veo,
y descubro que sos mi clima, mi noche, mi luna
mi nido mi trinchera…mi hermosa compañera.



JUAN MANUEL PETITTO TÉVEZ

La imagen del ayer...



La imagen del ayer: En 1927, Carlos Gardel compró una casa en Jean Jaurés 735 para su madre. Al final del patio se encontraba la cocina donde Berthe Gardés preparaba el puchero que fascinaba al cantor mayor de Buenos Aires (Foto: Museo “Casa Carlos Gardel”).

Un pasajero de nuestro barrio dice

Sr. Torres:
He leído atentamente las notas acerca de Cuba con mucho interés. De hecho, he aprendido mucho con ellas y se nota que, pese a la simpatía que demuestra por aquel proceso, las escribió con gran respeto y rigurosidad periodística. De todos modos, como lectora de medios barriales de Caballito, me gustaría que dedicara más espacio a los problemas puntuales de la zona. La difusión de esas noticias que no registran los medios nacionales y que son de sumo interés para los vecinos. Y esto se lo digo como lectora fiel de su tan querible publicación. Pero creo que es algo para no perder de vista.
Y justamente hablando de eso, quiero manifestar mi repudio a la gente que atribuye los robos sobre la calle Yerbal al asentamiento cartonero cercano a las vías. Desde hace muchos años esta zona es muy peligrosa para transitar de noche, y no es atribuible a un grupo de personas que trata de ganarse la vida dignamente. Me preocupa esto, y la idea que ellos lleva detrás: pobreza = delincuencia. Cualquier ciudadano medianamente informado sabe que los verdaderos delincuentes son los que vendieron y venden al país al mejor postor, y no quienes tratan de salir adelante, aunque sea, revolviendo basura ajena. A fin de cuentas, la falta de educación, salud, vivienda digna, y alimentación me parece que son motivos más justificables para “cacerolear” y hablar de argentinidad vulnerada.
Lo saluda atte.
MYRIAM E. MOGHUL

Amor a contramano




“El Narrador Ediciones” relanza un libro que no debería faltar en la biblioteca de los más exigentes amantes del teatro: “Azazel”, del recordado Eduardo Gudiño Kieffer. Una pieza que atrapa, sorprende, e invita a recorrer un mundo que por momentos da escalofríos y por otros recorre una complicada e improbable historia de amor.“Azazel” es un relato fantástico basado en una denuncia de brujería del siglo XVI. Una obra estremecedora, y al mismo tiempo bella y poética, que protagoniza el líder de los grigori (también conocidos como los “observadores”), un grupo de ángeles caídos que dieron origen a una raza de gigantes conocida como los Nephilim. Fue Azazel quien, entre otras cosas, enseñó a los hombres a forjar las armas de guerra y a las mujeres a utilizar los cosméticos. Dichas enseñanzas crearon tal iniquidad entre los hombres que Dios decidió destruir toda la vida en la Tierra con una gran inundación, salvando solamente a Noé, su familia, y varias parejas de animales que navegaron durante un año en la famosa Arca. ¿El jefe de los Ángeles Caídos, que sucumbe a la seducción de la belleza femenina, se convierte en demonio o sigue siendo ángel? ¿La niña inocente, deslumbrada por el Caballero, es una poseída, una bruja, o sólo una criatura a punto de convertirse en mujer? Estos y otros interrogantes despierta “Azazel” de Eduardo Gudiño Kieffer, donde no hay nada más fantástico que la realidad y nada más real que la fantasía.

Caballito dice:



SUEÑO
Autos… ¡no!… automóviles,
pasan sobre el adoquinado.
Algún intrépido, lleva más ruido
que pizza, en una motoneta.
Domingo.
Los árboles en las veredas,
frente a frente. Negros. Altos.
Muy altos hacen guardia frente a frente.
En silencio: Baldomero: Nalé: Arrieta…
Caminan la calle Acevedo, hacia el fondo,
como un sueño.
Un sueño, cortito…
Entre Rivadavia y Yerbal.
MARÍA JULIA BLOISE

EL REENCUENTRO


Pero claro!, ahora caigo
la verdad iluminó,
a este oscuro y mudo cambio
que insolente sepultó
a mazazos, lentamente,
lo que fue tu distinción.
Es este afán de fin de siglo
de que todo sea igual
quien te roba Caballito
tu paisaje original.
Ya no hay cine, hay microcines,
ya no hay bares, hay fast food,
¡y si en tu casa con jazmines...
el autoservicio de Chu!
Pero vos y yo sabemos,
de recuerdos que hacen huella,
nuestra historia nueva y vieja
y de testigo siempre vos,
te reviven de repente,

¡Viejo barrio sos canción!
FERNANDA HERNÁNDEZ (escrito a fines de 1999)

¿Qué hacer ante la mordedura de un perro?




Ante la mordedura de un perro se debe tener ciertas pautas en cuenta:
- Lavar la herida con abundante agua y con jabón.
- No secar refregando la herida.
Si el perro es de la casa o conocido, de manera que estamos informados sobre su salud, es importante ver la evolución de la herida. Se debe acudir dentro de las 48 horas a realizar la consulta pertinente ante los siguientes síntomas: enrojecimiento, hinchazón, dolor o tumefacción.
Si el perro es callejero se debe acudir de inmediato al centro de salud, luego del lavaje ya recomendado, para la aplicación de la gamma globulina y vacuna contra la rabia, como también la vacuna antitetánica (que está en el calendario vacunatorio obligatorio dentro de la vacuna cuádruple). Si la herida es profunda, acudir rápidamente al centro de salud.


ALBA INÉS LÓPEZ médica M. N. 91535

La imagen de hoy...



La imagen de hoy: Actualmente, el Museo “Casa Carlos Gardel” se encarga de resguardar uno de los sitios más queridos por el notable artista rioplatense (Foto: Luciana Villariño, 23 de mayo de 2008).

Reite de Janeiro